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TerrorMolins 2018 ~ Día 1

Otro año más volvemos al Festival de Cine Terror de Molins de Rei, TerrorMolins, que en esta edición cumple ya los nada desdeñables 37 años de vida, y que poco a poco (al menos desde que lo visitamos) va creciendo y se va haciendo sitio como una de las propuestas más interesantes del panorama, mejorando y añadiendo contenidos para que el espectador no solamente disfrute de una buena programación cinéfila, sino también de todas las actividades paralelas que le rodean.

Este año está dedicado a una de las figuras más destacables de la historia del cine, el cual ha aportado al género grandes títulos que han quedado grabados en nuestras retinas para siempre. Se trata de Brian De Palma, sobradamente conocido por todos y al que le han dedicado tanto un libro coordinado por el director artístico del festival, Albert Galera, como una fantástica exposición titulada La mirada desdoblada que exhibe una recopilación de material del coleccionista particular Jordi Batet. Por supuesto, tendremos también las proyecciones retrospectivas con cuatro de sus títulos más cercanos al fantástico.

Pero pasemos a lo que fue la sesión inaugural del día de ayer, la cual comenzaba con un speech de los organizadores dando la bienvenida al público, para luego dar paso a un emotivo vídeo homenaje en el cual se recordaba a figuras vinculadas al cine de género que han desaparecido este año, muchos de ellos dejando un gran legado a sus espaldas. Tras el mismo y sin demora, se dio paso a la presentación y proyección del cortometraje Menú, de Carlos Bigorra, ganador en la pasada edición del premio Blogos de Oro al mejor cortometraje de terror.

Y finalmente el largometraje inaugural, Cutterhead (2018), del director danés Rasmus Kloster Bro, el cual subió al escenario junto a una de las protagonistas principales para ser brevemente entrevistados y dando algunos apuntes de lo que supuso el rodaje de la película.

Una de las cosas que más nos gusta de este festival es la especial selección que hacen los programadores más allá de los títulos ya conocidos por otros certámenes de mayor presupuesto, y esta película es un claro ejemplo de ello. Con esa rigorosa sordidez en su forma tan característica del cine escandinavo, nos narra la historia de supervivencia de tres personas que, tras un incidente, quedan aisladas en la cabeza de una tuneladora.

Premisa muy sencilla pero de la cual este director sabe sacar el máximo provecho con su manejo de los pequeños espacios y de las fantásticas actuaciones de su limitado reparto actoral. Crea un cúmulo de sensaciones en el espectador que pasarán por la tensión, la desesperación, la claustrofobia y la pérdida de toda esperanza por parte de nuestros protagonistas, todo ello sin bajar el ritmo en ningún momento. Y es que el ser humano es impredecible cuando se le lleva a situaciones límite...

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