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TerrorMolins 2018 ~ Palmarés

Ya se ha dado a conocer el Palmarés para esta 37ª edición del Festival de Cine de Terror de Molins de Rei - TerrorMolins que se ha celebrado del 9 al 18 de Noviembre, el cual ha dado como película ganadora la brutal película noruega Lords of Chaos de Jonas Åkerlund.

El jurado de la Sección Oficial de Largometrajes compuesto por Carlota Caso, Txintxu Prida, Tonio L. Alarcon, Judith Colell y Natalia Rodríguez ha otorgado el resto de premios de la siguiente manera:

  • Mejor película - Lords of Chaos (Jonas Åkerlund)
  • Mejor directora - Issa López (Tigers are not affraid)
  • Mejor guión - Pascal Laugier (Ghostland)
  • Mejor actor - Rory Culkin (Lords of Chaos)
  • Mejor actriz - Paola Lara (Tigers are not afraid)
  • Mención especial a mejor actor - Lalor Roddy (The Devil’s Doorway)
  • Mención especial a mejor actriz - Brittany Allen (What keeps you alive)
  • Premio mejor maquillaje y FX - The Night eats the world
En cuanto a la Sección Oficial de Cortometrajes, jurado de la cual estaba compuesto por Marta Lladó, Agustí Argelich y Mireia Nogueira, han dictaminado el siguiente palmarés:

  • Mejor corto - Post Mortem Mary (Joshua Long)
  • Premio Manel Gibert del público - Baghead (Alberto Corredor)
  • Premio mejor maquillaje - Helsinki Mainsplaining Massacre (Milla Sevon)
  • Premio al mejor guión - Green light, red light (Kyubin Lee)
  • Mejor interpretación - Savannah Foran McDaniel (Here there be monsters)
  • Mèliés de plata al mejor corto europeo - La Norai (Carlos Baena)

TerrorMolins 2018 ~ Día 8

Ya estamos a las puertas de dar cierre a esta edición, y bajo nuestro punto de vista, en esta recta final del Festival, hemos podido disfrutar de los mejores títulos que se han visto durante toda la semana. Si en la jornada anterior descubríamos grandes trabajos, en la de ayer rematábamos la faena con un fin de fiestas increíble.

Para comenzar, el clásico de terror por excelencia de Brian de Palma y una de las cintas del género más famosas de la historia, Carrie (1976).

Poco o nada que decir sobre la que quizá sea la mejor adaptación a celuloide de una de las novelas de Stephen King, incluso me atrevería a decir que hasta la versión para pantalla llega a mejorar la de papel. Clásico de culto donde los haya, esta película sigue manteniendo esa intensidad con la que inquietar al espectador en su butaca. Un tour de force que pasa del thriller psicológico y perturbador provocado por el fanatismo religioso y el acoso escolar, al terror más diabólico en sus últimos minutos de infarto, donde veremos como los medios justifican el fin. Además, aún para hacerlo más espectacular, la copia utilizada para la proyección era nueva, siendo una restauración del original con una imagen sublime.

La siguiente de la tarde era otro de los descubrimientos de este final, de la cual ya teníamos algunas referencias tras haberse proyectado en otros certámenes. Se trataba de Lords of chaos (2018) de Jonas Åkerlund.

La película se basa en una novela biográfica del mismo nombre que explica los primeros y más escandalosos años de la banda noruega Mayhem, precursores de lo que ellos mismos denominaron Black Metal Noruego. La negra historia que se esconde detrás del apartado musical es lo que hizo que a mediados de los ochenta fuese foco de atención internacional, explicándose aquí en primera persona con la narración del desparecido fundador de la banda. Mezcla de hechos verídicos con leyendas urbanas, el recorrido que hace pasa desde la ironía y comicidad hasta el horror extremo, dotándole de un ritmo ágil y fácil de seguir para el espectador, haciendo de ella una muy interesante propuesta.

Acto seguido se daba paso a la gala de clausura, la cual comenzaba con la entrega del Premio Honorífico que este año recaía en uno de los iconos del Fantaterror español, Jack Taylor, y la consiguiente proyección del documental Jack Taylor, testigo del fantástico dirigido por Diego López en el cual se hace un repaso de la dilatada vida y obra de este veterano actor.

Y ya para finalizar, la película que cerraba la jornada y también la edición de este año, Mandy de Panos Cosmatos.

Imposible estar todos de acuerdo con esta esperadísima y comentada película. Su director ha vuelto a dar forma a otro pequeño universo en el que si no entras desde sus inicios, seguramente ya irás perdido hasta el final. Un viaje lisérgico por los albores del heavy metal con el mundo de las sectas como vehículo de transición. Una locura que acaba con un Cage desatado en una suerte de tributo al cine de serie B, el cual nos brindará algunas de las mejores escenas del film. Y es que tanto la magnífica banda sonora del desaparecido Jóhann Jóhannsson como el colorido espectáculo que ofrece visualmente, son brutales. Un espectáculo digno de ser visto en pantalla grande.

TerrorMolins 2018 ~ Día 7

La jornada más internacional de todas y también la que quizá, para nosotros, haya sido la más productiva por la variedad en la programación que el Festival tenía preparada para las dos sesiones dobles.

La primera de ellas venía precedida por el buen sabor de boca que hace un par de años nos dejó en este festival su director Nicolas Pesce con su ópera prima The eyes of my mother (2016). Ahora vuelve con su último trabajo Piercing (2018), el cual también ha recabado buenas críticas allá por donde ha pasado.

La historia se basa en un relato de Ryū Murakami titulado con el mismo nombre, publicado en 1994 y recuperado por Pesce para escribir el guión y llevarlo a la gran pantalla. La película se centra en un hombre que, para liberarse de su agonía interna en que el subconsciente le pide matar a su propio hijo, decide contratar a una prostituta para asesinarla y ver si así se le quita tal pesar. Con una estética que rinde tributo al cine giallo más setentero, desde los coloridos (y acartonados) decorados hasta la aguda banda sonora de la película, el dueto protagonista lleva a la máxima expresión esa filosofía tan cercana al slasher, pero a un ritmo contenido que va incidiendo poco a poco en el espectador. Muy recomendable.

La siguiente fue otra sorpresa, esta vez de origen coreano, con un found footage que pasa a otro nivel de lo que ya tenemos visto. Se trata de Gonjiam: Haunted Asylum (2018) de Jung Bum-Sik.

Absolutamente vinculada a la cultura millenial donde se hace eco de las últimas tendencias como la filosofía youtuber y su repercusión en las redes sociales, el aficionado más geek con lo último en tecnología o incluso hasta las nuevas formas de juego colectivo, la película relata la historia de unos jóvenes que quieren desmitificar una de las leyendas urbanas más famosas relacionadas con un psiquiátrico fantasma. Maneja perfectamente el humor, el suspense y el terror, pero sobreotodo lo que marca la diferencia es el montaje hecho a partir de las grabaciones hechas con tantos y tan diferentes dispositivos. Nosotros no somos muy partidarios de las películas cámara en mano, pero hay que alabar esta iniciativa por no hacerse pesada al espectador. Muy divertida.

Ya en el segundo bloque, comenzaba la doble sesión con una película independiente que dejó bastante buen sabor de boca, Lifechanger de Justin McConnell, el cual estuvo presente para darnos cuatro pinceladas antes de la proyección.

La línea principal de la película es un drama que nos plantea si realmente merece la pena llevar vida en soledad por ser más longevo. A partir de aquí y utilizando el mito del cambiapieles como elemento fantástico, desarrolla al personaje principal y nos deja entrar en sus temores y necesidades comparando su forma de vivir con la que se supone sería la ideal. Y aún teniendo sus carencias por las limitaciones que conlleva el cine independiente, la verdad es que utiliza muy bien los recursos para mantener el ritmo y no caer en la monotonía.

Y para finalizar la jornada, una gamberrada proveniente del Reino Unido que bebe claramente del cine de terror ochentero más teenager. Se trata de Book of Monsters, dirigida por Stewart Sparke, el cual estuvo presente junto a las tres protagonistas principales para presentar su película.

Muy divertida monster movie que tiene como protagonistas a tres adolescentes, las cuales tendrán que combatir el mal que las acecha durante la fiesta de cumpleaños de una de ellas. La premisa es básica, pero el desarrollo de la misma es lo que la hace atractiva. Los efectos prácticos utilizados están más que bien, teniendo en cuenta el presupuesto con el que se mueven, el humor totalmente british y bastante macabro está colocado justo donde debe, y las situaciones por las que hace pasar a los personajes no carecen de originalidad. Quizá algún tramo intermedio se hace algo lento, pero el conjunto final es muy divertido.

TerrorMolins 2018 ~ Día 6

Comenzaba la jornada con la muy especial doble sesión retrospectiva dedicada a la figura de Brian de Palma en la que se proyectaron dos títulos de los más vinculados dentro de su filmografía, el primero de ellos The fury (1978).

Película no tan conocida de este director que mezcla perfectamente el thriller de espionaje con el terror. La línea principal trata sobre unos jóvenes que son instruídos por el gobierno estadounidense para potenciar sus dotes telequinéticas y ser utilizados como una súper arma. Realizada tras Carrie (1976) y disponiendo de más presupuesto, la verdad es que no tuvo tanto éxito ni como aquella ni como las que vendrían después, pero es un filme muy a reivindicar. El tramo final, más vinculado al género de terror, no tiene nada que envidiar al que posteriormente David Cronenberg nos dejaría grabado en nuestras retinas con su Scanners (1981).

La siguiente película de la retrospectiva sí que es mucho más conocida e incluso hasta tiene su legión de seguidores. Se trata del musical Phantom of the Paradise (1974).

Escrita también por él mismo, realiza una adaptación muy libre donde convergen principalmente los clásicos de Fausto, El fantasma de la ópera y El retrato de Dorian Gray. La fantástica banda sonora compuesta por Paul Williams (el cual también interpreta uno de los papeles principales) transmite perfectamente la esencia glam de la época en una ópera rock a la que De Palma dota de un gran espectáculo visual. En su momento no tuvo la aceptación que se merecía, pero el tiempo la ha colocado en su sitio haciéndola un referente y un icono de culto.

En el segundo bloque de la jornada se volvía a la sección oficial con dos títulos que a nuestro parecer no fueron tan agradecidos, quizá también porque veníamos del subidón de la retrospectiva, pero la verdad es que los vimos muy flojos. La primera de ellas era la francesa The night eats the world (2018), ópera prima del joven director Dominique Rocher.

Aunque la película tenga como envoltorio el subgénero zombi, la verdad es que deja la acción de lado para relatarnos una historia sobre la soledad y de cómo afrontarla sobreviviendo aislado en un edificio. Teniendo en cuenta su carácter de película independiente y dejando de lado su factura como tal, a medida que avanza el metraje va perdiendo consistencia, debido sobretodo a su falta de credibiliad. Sobretodo porque el planteamiento que nos hace de un personaje tan preparado para ello (sin saber cómo, pero se acepta) y con tanta solidez, a veces tenga dejes incomprensibles que tiran todo lo establecido por la borda, dejando al espectador con un para qué y por qué que no ayuda a seguir el hilo. Una pena.

Y para finalizar la jornada, Marc Carreté subió al escenario con parte del equipo para presentar el estreno de su última película como director, After the lethargy (2018).

Tras su última película, Asmodexia (2014), la cual tuvo estreno en el Festival de Sitges de aquel año, Carreté no había vuelto a ponerse tras las cámaras. Si en aquella trataba el tema de las posesiones, en ésta se mete de lleno en una especie de pseudo-thriller de ciencia ficción con un corte muy de los X-Files de Chris Carter, pero lejos de cualquiera de sus episodios. Y es que más allá de su factura técnica, la monotonía con la que desarrolla el sencillo argumento no da opción al espectador a que mantenga el interés por la misma, levantando un poco el ánimo solamente con los cuatro toques de humor que incorpora. Y es que desde el comienzo parece que va a seguir la vertiente más desenfadada y cómica, pero cuando intenta meterse en un terreno más serio, pierde todo el fuelle inicial.

TerrorMolins 2018 ~ Día 5

En esta quinta jornada se ofrecía la posibilidad de asistir gratuitamente a la primera sesión doble con invitación previa, la cual estaba patrocinada por Movistar y que daba también la opción a que el abonado a esta plataforma pudiese verla simultáneamente desde su casa. Una propuesta que, aunque los títulos vistos no fuesen de última cosecha, al menos provoca que se haga eco de la existencia de este Festival a nivel nacional.

La primera de las películas vistas fue el último trabajo de los ya conocidos Alexandre Bustillo y Julien Maury, que visitaban una de las franquicias más significativas en la historia del género con Leatherface (2017).

Difícil apuesta por aportar algo de luz a lo ya conocido en esta saga y sobretodo por salirse de la línea clásica, que quitando las dos primeras entregas dirigidas por Tobe Hooper (muy a reivindicar la segunda parte), el resto son muy poco convincentes. A modo de road movie, la historia nos transporta a lo ocurrido antes de los sucesos que vimos en la original de 1974 para intentar definir el por qué de ese desorden familiar. Y aunque a cómputo global no sea una gran película, la verdad es que el primer tramo y algún que otro detalle más puntual y explícito están bastante bien. Aparte, solamente por el hecho de realizar este giro en la franquicia ya es de muy agradecer, cosa nada fácil cuando hay estereotipos existentes que corren en su contra.

La siguiente en esta doble sesión especial fue la película de terror sobrenatural Los hijos de Satán (2017), de producción indonesia y dirigida por Joko Anwar.

Poco o nada tiene que envidiar este relato de casas encantadas y posesiones a las películas más comerciales de origen occidental que han triunfado en cartelera durante estos últimos años. La historia nos cuenta las vivencias paranormales que sufre una familia a partir de la muerte de su madre, momento desde el cual comenzarán a descubrir cosas impensables para ellos por las que se cuestionarán muchos otros temas. Con una fantástica atmósfera perfectamente complementada gracias a esa estética añeja y rural tan bien conseguida, la película va pasando del drama hasta el terror puro en un logrado final que inquietará a más de uno en su butaca. Una gran cinta a descubrir.

Y comenzado la segunda sesión doble, ésta ya dentro de la sección a concurso, la premier nacional de The witch in the window (2018), pequeña producción estadounidense dirigida por Andy Mitton.

Otra película sobre casas encantadas pero con muchísimo menos fuelle que la anterior. Con un corte totalmente de telefilme, se centra en la relación de un padre con su hijo donde la cual, en cierta manera, mejora a partir de los sucesos sobrenaturales que van sucediendo. Un ir pasando los minutos donde se van soltando críticas al gobierno actual de los Estados Unidos, a la poca sensibilidad que se tiene con los más pequeños con la violencia que nos rodea, lo correcto e incorrecto de la vida,... nada que llame especialmente la atención hasta llegar a ese giro final, algo alocado y precipitado, en el que el interés del espectador por lo que pasa ya se ha quedado por el camino.

Y para rematar la jornada con buen sabor de boca, la fantástica película de la mexicana Issa Lopez, la cual ha pasado por varios festivales de todo el mundo recogiendo buenas críticas en todos ellos, Tigers are not afraid (2018).

Como una fuerte crítica social hacia la situación tan dramática que se vive en México, la escritora y directora nos trae una historia en la que acompañaremos a un grupo de niños en su viaje por sobrevivir a las fauces de la pobreza, el hambre y la delincuencia en un entorno que ya es hostil de por sí. Para ello se hace servir de un componente fantástico que servirá como guía para el desarrollo de la misma, introduciendo elementos digitales inteligentemente que ayudan a enfatizar algunas escenas concretas, escapando hábilmente del drama puro y duro para aportar más ligereza a su ritmo.