Islands

- Título traducido: Islands
- Director: Jan Ole Gerster
- Guión: Jan Ole Gerster, Lawrie Doran
- País: Germany Año: 2025 Duración: 123 min
- Música: Dascha Dauenhauer Fotografía: Juan Sarmiento G.
- Compañía: Leonine Studios, Augenschein Filmproduktion, Schiwago Film
- Intérpretes: Sam Riley, Stacy Martin, Jack Farthing, Dylan Torrell, Agnes Lindström Bolmgren
- Género: Suspense, Drama, Crimen
Sinopsis
Tom es entrenador de tenis en un lujoso hotel de la isla de Fuerteventura y llena el tiempo entre clases con alcohol y salidas nocturnas. Pero con la llegada de la familia Maguire, Tom sale de su rutina habitual para entablar una relación con Anne, su marido Dave y su hijo Anton, que le llevará por un camino tortuoso fuera de su hábitat natural...
Jan-Ole Gerster escribe y dirige esta película donde utiliza como herramienta el suspenso para definir un drama mucho más íntimo e interiorista, en el cual se alinean los astros de diversas almas perdidas para estallar y mostrar una realidad a la que quieren llegar pero les es inalcanzable. Y por qué no decirlo, el flirteo con el neo-noir es un buen vehículo para llevarla a cabo y consigue atrapar de buena manera al espectador con ese aire misterioso...
El protagonista de esta historia es Tom, un extenista maltratado por las lesiones que ahora enseña a golpear pelotas a turistas en un resort de Fuerteventura, ocupando el resto de su vida de fiesta en fiesta, de cama en cama y sin ataduras ni ambición visible. Pero cuando una familia con notables problemas llega al hotel y el padre desaparece al poco tiempo, Tom se ve arrastrado hacia una investigación que nunca pidió y por la que se siente responsable. Hasta aquí, la sinopsis podría pertenecer a cualquier thriller de vacaciones, pero el verdadero interés está en ¿qué pasa cuando tu vida entera ya es una huida y no tienes adónde escapar de ella?
Gerster viene de otro registro, el de "Oh Boy" y "La profesora de piano", películas centradas en personajes a la deriva dentro de estructuras rígidas. Aquí invierte los términos: Tom no está atrapado en un sistema opresivo, está atrapado en la ausencia total de sistema. Sol, alcohol, sexo casual, ningún horario que cumplir. Y sin embargo esa libertad se filma, desde el primer plano, como una condena. La cámara de Juan Sarmiento G. convierte Fuerteventura en un territorio ambiguo, mitad paraíso publicitario, mitad desierto poscataclísmico, y ese doble registro visual es, probablemente, la decisión más inteligente de toda la película: el paisaje nunca termina de decidir si está mostrando el edén o sus ruinas.
Y aunque la primera mitad avanza con una elegancia casi hipnótica, dejando que las escenas respiren, que los silencios entre Tom y la mujer de la familia desaparecida hagan todo el trabajo dramático, a medida que la trama exige resolución, la película empieza a ceder terreno a la mecánica del género que había estado esquivando con tanta habilidad. Aparece una operación de rescate en altamar, espectacularmente filmada, que funciona de maravilla como pieza de acción aislada y, al mismo tiempo, traiciona el tono contemplativo que la propia narración había construido con tanto cuidado hasta ese momento. Es como si el filme, llegado cierto punto, dejara de confiar en su propia rareza.
Con todo, hay algo que perdura después de los créditos, y no es la resolución del caso, sino la sensación construida durante los primeros cuarenta minutos: la de un hombre que ha convertido las vacaciones en su único hogar posible, y que descubre, demasiado tarde, que un hogar hecho de huida no protege de nada. Esa idea, la de la vida como vacación permanente que termina siendo su propia trampa, es lo bastante potente como para sobrevivir al resto...
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