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Sitges 2019 ~ Día 2

Ayer proseguíamos con la segunda jornada de Festival, entrando ya en el fin de semana y notándose con ello el aumento de espectadores que se acercaron a disfrutar del mismo. Con ello, una nueva ronda de películas en nuestra agenda con las que acabamos al final del día obteniendo un promedio bastante positivo, así que de momento vamos agradeciendo la selección.

No solemos tener muchos títulos italianos de género en el Festival y ésta era una buena ocasión para acercarse a descubrir uno de los últimos que se han realizado con un presupuesto más que decente, se trata de The Nest, primer largometraje del director Roberto De Feo.

La película nos sitúa en una mansión aislada de la sociedad en la que tendremos como protagonista a Samuel, un niño minusválido postrado en una silla de ruedas como señor de la casa, aunque bajo el mandato de su señora madre y la ayuda de un pequeño comité de servicio. Y aunque el inicio sea intrigante por el secretismo que rodea a los adultos hacia el joven, el desarrollo central es demasiado evidente para el espectador, despejando cualquier duda de cara al previsible desenlace. Aún así, tiene bastantes puntos a su favor, como la atmósfera creada a su alrededor y la fotografía utilizada para ello, muy cuidada en iluminación, así como el reparto actoral.

La siguiente en la agenda venía precedida por cierto entusiasmo hacia esta pareja de directores austríacos, Severin Fiala y Veronika Franz, los cuales nos sorprendieron gratamente con su anterior trabajo, Goodnight Mommy (2014), proyectado también en este mismo certamen. Ahora vuelven con un nuevo relato de terror psicológico, The Lodge.

Igual que en su anterior película, aquí los directores vuelven a trabajar con un triunvirato de actores formado por dos niños y una joven, los cuales se quedan aislados en una casa de montaña durante varios días. Esa convivencia será la clave de su desarrollo, en la que la atmósfera irá oprimiendo cada vez más al espectador evolucionando junto a la tensión que irá aumentando entre los tres protagonistas hasta el declive psicológico. Si bien es más indulgente que Goodnight Mommy (para poder ampliar el rango de espectadores, seguramente), la verdad es que se sigue notando la mano de esta pareja de directores. Quizá en su tramo intermedio se ralentiza un poco al recaer repetidamente en lo mismo, pero tanto su parte inicial como el desenlace son realmente atrapantes. Destacar el trabajo interpretativo de la joven actriz Riley Keough en su progresión emocional. Muy recomendable.

Y para darle un toque de humor a la jornada, la siguiente propuesta era el tipo de película que se desea ver en un festival de estas características por todo lo que incorpora, la simpática Ready or Not de los directores Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, la cual tendrá su estreno en nuestras salas dentro de poco.

Survival con toques de comedia en el que veremos cómo una chica, en la noche de su boda, tendrá que apañárselas con la adinerada familia del reciente marido en un macabro juego que por tradición se realiza desde hace generaciones en su gran mansión. Pocas sorpresas ofrece mas que las divertidas escenas de persecución y caza, así como la definición de sus distintos y variopintos personajes que a medida que avanza la película y tienen sus momentos de gloria, se van descubriendo todos sus dejes, satirizando en cierto modo lo estrafalarias que pueden llegar a ser las personas adineradas y con poder. Ofrece lo que promete sin tapujos, y eso se agradece para pasar un buen rato en la sala y salir de ella con buenas sensaciones.

Curioso que la siguiente película formase parte de la Sección Oficial ya que, tras su visionado, nosotros la encasillaríamos más dentro de Noves Visions por su temática, ya que su fondo fantástico es un mero vehículo para desarrollar este drama titulado L'angle mort, de los directores Patrick-Mario Bernard y Pierre Trividic.

El relato nos lleva a seguir a un joven con una vida aparentemente normal, en la que poco a poco se irá perfilando su personalidad hacia al espectador, mostrando su independencia, miedo al compromiso y su tendencia a pasar desapercibido. Pero esconde una habilidad que guarda con secretismo desde que nació, y es la de poder hacerse invisible a voluntad, la cual metafóricamente vincula con su forma de ser y su día a día. A lo largo de la película se irá encontrando con una serie de situaciones que le harán replantearse su propio yo y el de su existencia, detonantes que marcarán el desenlace de la misma. Una película que para nosotros no ha sido fácil de digerir por su pausado ritmo y su poco atractiva temática, pero que seguramente más de uno le encontrará el tono adecuado en sus mensajes subliminales.

Y la última del día era la producción catalana La jauría, de Carlos Martin Ferrera, el cual ya presentara en la pasada edición del Festival sin mucho éxito la película El año de la plaga y que ahora nos traía este nuevo trabajo.

Cuatro individuos se despiertan inmovilizados en el interior de un coche estacionado en medio de un bosque. No se conocen entre ellos, no saben como han llegado hasta allí y no pueden salir. Así de intrigante comienza este thriller que se gana el interés inicial al desarrollarse dentro de un espacio tan pequeño, pero que va perdiendo fuelle a medida que avanza el metraje y se van desvelando a cuentagotas los motivos del por qué se encuentran en esa situación. Situaciones algo previsibles y algunas bastante inconexas hacen que no sea del todo redonda, pero que aún así se hace entretenida.

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