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Sitges 2018 ~ Día 2

Segunda jornada en la que se siguieron sucediendo algunos títulos más de los que se venía hablando bastante bien durante los meses previos al Festival. Algunas no han llegado a las expectativas que se tenían de ellas, pero otras han dado la campanada dejando un muy buen sabor de boca.

Para la sesión despertador se escogió el último trabajo del director español Dani de la Torre, el cual estrenaba en este festival La sombra de la ley (2018).

Ambientada en una Barcelona de principios del siglo XX que se encontraba en plena expansión, la trama nos cuenta en tono noir las conexiones existentes entre policía, gobierno local, mafias y revolucionarios, creando una foto quasi perfecta de cómo vivía la sociedad por aquel entonces. Con un reparto excepcional y una puesta en escena aún mejor, la única pega que le veo a esta película es la consecución de recursos técnicos utilizados para mover la cámara por los escenarios, los cuales hasta parecen ser innecesarios en algunos momentos. Algo más de suciedad en su forma la hubiese encumbrado un poco más si cabe. Aún así, hay que decir que es un trabajo sensacional.

La siguiente ha sido una producción Netflix que venía con todo el secretismo posible y ciertas medidas de seguridad para no robar ningún fragmento de la misma. Se trata de Apostle (2018), de Gareth Evans.

Una película en la que encontraremos reminiscencias de grandes clásicos pero que tiene una personalidad propia muy fuerte. Tan fuerte que quizá sea la que la lastre un poco, ya que da la sensación que el director quiere abordar tantos géneros que al final el conjunto cojea en algún momento. El problema es que para empaquetarlo todo en una misma película, el metraje final acaba extendiéndose demasiado, con algún pasaje que se hace cuesta arriba. Igualmente es muy recomendable, ya que tiene momentos excepcionales.

Y una de las pequeñas decepciones del festival ha sido Elizabeth Harvest (2018) del director venezolano Sebastián Gutiérrez.

El clásico de Perrault, Barba Negra, se desarrolla en esta película en clave de ciencia ficción y con algún que otro elemento diferencial. Con una estética impoluta, el desarrollo de la misma va decayendo a medida que avanza, haciéndose muy cuesta arriba por la indiferencia o desinterés de lo que nos cuenta, cayendo incluso en la repetición. Las dos fantásticas actrices hacen que al menos se pueda aguantar hasta el final.

Y para compensar con creces el pequeño bajón generado con la anterior sesión, la penúltima sorpresa del día, la indonesa The night comes for us (2018) de Timo Tjahjanto, nos ha dejado a todos boquiabiertos.

El cine de acción indonesio nos ha venido dando alguna que otra gratificante y entretenida película durante estos últimos años, pero ésta se sale de madre. Sus dos horas de duración son pura y auténtica adrenalina, con escenas realmente impactantes y sin escatimar en nada, utilizando cualquier elemento existente para coreografiar escenas que levantan al espectador de la butaca. No es necesario que la trama de fondo sea o no interesante, o si hay algún momento de parón en el que nos haga impacientar por ver de nuevo violencia en pantalla, la verdad es que es tan entretenida que todas esas nimieces no dejan que se le baje nota. Muy recomendable.

Y para rematar la jornada la película que está triunfando en el país nipón, desbancando incluso a la multipoderosa Marvel. Se trata de One cut of the dead (2018) de Shinichirou Ueda.

Sin saber realmente a lo que estábamos expuestos, esta película dividida en tres actos bien diferenciados es el claro ejemplo de hasta dónde puede llegar el ingenio aún teniendo un presupuesto muy muy bajo. Todo gira alrededor de una pequeña pieza de zombis rodada en plano secuencia, en la que un obsesionado director intentará buscar la perfección increpando a los actores que componen el reparto. Un sinfín de sorpresas que harán la delicia del espectador a medida que avanza y se van desvelando sus secretos. Must see.

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