Hereditary

El mejor terror sin monstruo...

Caratula
  • Título traducido: Hereditary
  • Director: Ari Aster
  • Guión: Ari Aster
  • País: Estados Unidos Año: 2018 Duración: 126 min.
  • Música: Colin Stetson  Fotografía: Pawel Pogorzelski
  • Compañía: PalmStar Entertainment, Windy Hill Pictures, A24
  • Intérpretes: Toni Collette, Gabriel Byrne, Alex Wolff, Milly Shapiro, Ann Dowd, Christy Summerhays, Morgan Lund, Mallory Bechtel, Jake Brown
  • Género: Terror
Sinopsis
La madre de Annie vivía con su familia en la casa que tenían en las afueras, aunque la relación con ella no era de lo más idónea. Por eso, tras su fallecimiento, comienza a sentirse culpable al no entristecerse por la pérdida, y eso se irá transfiriendo al resto de la unidad familiar, rompiendo el presunto e idílico lazo que los unía...

Está claro que estamos viviendo una nueva era del cine de terror con esta oleada de títulos que desde hace unos años se desmarcan dentro del género, renovándose en su forma pero recurriendo a los clásicos en su fondo. Películas de diseño (o para un público gafapasta, como dirían algunos) combinan muy bien con el cine más mainstream en producciones de poco presupuesto, pero con un valor añadido en sus realizadores que logran trabajos espectaculares aún estando limitados económicamente. Un ejemplo de ello es Ari Aster y su ópera prima, Hereditary, la cual inquieta sobremanera al espectador sin recurrir explícitamente al monstruo para provocar verdadero terror...

Y es que el miedo, como el diablo, puede adoptar diferentes formas. Algunos espectadores dirán que esta película es demasiado lenta al inicio, haciéndose de rogar hasta que muestra en pantalla algo contundente y explícito. Es perfectamente legítimo. Yo, en cambio, he disfrutado más en sus dos primeros tercios que en la recta final, casi sabida ya de antemano si se ha prestado la suficiente atención durante su desarrollo. El ritmo tan adecuado que Aster le imprime junto a una banda sonora que, aunque no lo parezca, se cuela en el cerebro poco a poco para aumentar el nerviosismo, hacen que la atmósfera comience a ser tan opresiva que nos haga pedirle a la película que libere presión por algún sitio.

Y esa liberación se produce al final de cada acto, ya que el realizador juega perfectamente al engaño (no barato) con unos giros de guión que sorprenderán pero que quedarán más que justificados en su cómputo global. Todo ese juego entre lo onírico y lo real acaba en un broche definitivo que es pura pasión a los setenta, donde veremos la culminación de esta espeluznante historia sin miramientos, como no podía ser de otra forma. Todo ello gracias a las fantásticas interpretaciones de sus principales protagonistas, los cuales soportan perfectamente el peso de los muchos primeros planos que hay, transmitiendo las sensaciones que se requieren en cada escena.

En definitiva, un fantástico trabajo que gracias a productoras como A24 que apuestan fuertemente por ellas, están consiguiendo una distribución más allá del circuito de festivales. Quizá la crítica es mucho más complaciente que el espectador menos habitual, pero es muy necesario abrir este nuevo camino entre tanto blockbuster y cine mainstream para ampliar el abanico de posibilidades, porque las hay. Esperemos que este tirón dure, como mínimo, unos cuantos años más, ya que hay cine de género para rato...

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