Mute

Jones consolida definitivamente su estilo...

Caratula
  • Título traducido: Mudo
  • Director: Duncan Jones
  • Guión: Duncan Jones, Michael Robert Johnson
  • País: Reino Unido Año: 2018 Duración: 126 min.
  • Música: Clint Mansell  Fotografía: Gary Shaw
  • Compañía: Liberty Films UK, Studio Babelsberg, Netflix
  • Intérpretes: Alexander Skarsgård, Paul Rudd, Justin Theroux, Florence Kasumba, Noel Clarke, Daniel Fathers, Livia Matthes, Kirsten Block, Gilbert Owuor, Eugen Bauder, Seyneb Saleh, Nikki Lamborn, Anja Karmanski, Alexander Yassin, Robert Nickisch, Robert Sheehan
  • Género: Ciencia Ficción, Thriller
Sinopsis
Han sido un par de años difíciles para Duncan Jones tras la muerte de su padre y de la mujer que cuidó de él durante su infancia (a los cuales les dedica esta película en los créditos finales), así como el cáncer detectado (y superado) de su pareja sentimental, con la cual va a tener un segundo hijo. Todo esto, al final, como a la mayoría de nosotros nos pasa, acaba siendo reflejado en el día a día, incluso en el trabajo que realizamos. Y no es por hacer una intromisión en su vida personal, pero es que en su caso, como guionista y director de cine que es, todas esas sensaciones se pueden apreciar en su último film...

La historia de Mute ya empezó a engendrarse antes de su opera prima Moon (Duncan Jones, 2009), pero como pasa la mayoría de veces, siempre hay algo que impide llevar a cabo los proyectos personales. Ahora, de la mano de Netflix, Jones ha tenido la oportunidad de desarrollarla a su aire y sin presiones, teniendo un presupuesto ajustado pero la total libertad de utilizarlo como quiera. Según comenta, ésta se podría considerar la segunda entrega de una trilogía que comenzó con Moon y que finalizará en un futuro no muy lejano. Y es que viéndola, se pueden descifrar muchos elementos que conectan con aquella, tanto explícitos como implícitos, haciendo convivir las dos películas en la misma línea espacio-temporal dentro de ese futuro distópico imaginado.

Un futuro que como buen amante de Blade Runner (Ridley Scott, 1982) no podía verse reflejado de otra manera, con una imaginería visual semblante y una fauna digna del camaleónico David Bowie. Pero en esta historia al final el envoltorio es lo de menos (aunque ayuda y alegra su desarrollo), sino que trata sobre las personas y sus relaciones, haciendo hincapié sobretodo en la paternidad. Éste quizá sea el rasgo que, a mi parecer, el director ha volcado desde su interior como mayor tributo a su desaparecido padre, y seguramente a su propia vida personal.

El pero es que, aunque la estructura de thriller/noir que mantiene de principio a fin es correcta, la verdad es que la irregularidad en su desarrollo puede lastrar la atención del espectador, agravado también por unas actuaciones que no son del todo creíbles y a las que seguramente se les podía haber exigido algo más. Esos personajes bastante planos no transmiten las sensaciones que las escenas requieren, llegando a ser demasiado artificiales en algunos momentos.

Lo mejor, la consolidación de un estilo propio que este director ha impreso en todas sus películas, siempre abordando el fantástico con una visión muy particular que le hace diferenciarse de los demás. Mute no será una gran película de cartelera, pero tampoco hay que considerarla de telefilme. Netflix está haciendo esfuerzos por invertir en producciones originales y eso el público lo agradece, sobretodo apostando fuertemente este último año por la ciencia ficción como buque insignia. Esperemos que la tercera entrega de esta posible trilogía no tarde mucho en llegar, o en su defecto otro proyecto en el que Jones pueda desplegar su imaginería...

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